Lengua materna y no

                                                                           Laura Kait

                                                                                                  laukait13@gmail.com

Esta escritura se suma a un proceso inaugurado con La voz no confinada, en tiempo de coronavirus. Estoy trabajando un más allá del nombre propio y de la lengua materna. Hoy centraré la reflexión sobre este punto.

En Umbral, la demanda de tratamiento es alojada en una primera entrevista para derivación, dado que somos más de cien profesionales. Formo parte del equipo que deriva y escucho:

  • Mujer británica de unos 35 años. Elige el castellano, dice que la hace libre, que es más emocional, que el inglés es normativo, correcto. He elegido vivir en castellano.
  • Jovencita pide analista mujer, jóven y en español. Porque mi madre es psicoanalista francesa y no quisiera encontrarme con ella (y ríe)
  • Muchacho marroquí, elige ser atendido en castellano porque no quiere hablar la lengua de su padre golpeador.

Analizantes que de entrada utilizan otra lengua:

  • Mujer francesa, que es filóloga en español, elige analizarse en castellano. Su padre era un republicano, exiliado en Lyon, con quien siempre habló en francés, lengua materna de la paciente.
  • Rosario, de La voz no confinada, cuya lengua materna es el catalán, eligió el castellano como idioma de análisis. Su primer analista no hablaba catalán y si bien sabe que puede usarlo conmigo, el castellano insiste.

¿Qué hace salir de la lengua materna? Muchos poetas y escritores han decidido escribir en otro idioma. Y ahí ya no se trata de la voz, sino de la letra. Beckett; Cioran; Conrad, Kafka, Kerouac, Kristof, Kundera, Nabokov  y tantos otros que escriben en lengua extranjera.

Laura Alcoba, es miembro de mi familia, lo que me ha permitido acompañar su entrada en la literatura y para mí, la sorprendente elección del francés para su obra.  En su primera novela, Maneges. Petite Histoire Argentine escuchamosla voz de una niña que convive con su madre en una casa clandestina, de guerrilleros, donde hay un zulo en el que se imprime el periódico revolucionario. Los brutales asesinatos y desapariciones de personas producidos por militares golpistas, generan el exilio de ambas a Paris.

Interrogada sobre esta elección, solía responder que su formación académica y su ingreso en la literatura eran en francés. Hasta que un año más tarde, cuando se edita en castellano como La casa de los conejos, y ante la pregunta tantas veces repetida por distintos periodistas:

 Escribo en francés porque el castellano es para mi la lengua del silencio.Conmovedora conclusión, aprendió a callar en castellano. La voz que se escuche ha de ser otra y se vuelve letra. Y ha callado el castellano con sus hijos, cuya lengua materna ha sido extranjera. Y volveré sobre este punto en las conclusiones.

Tal vez el caso más impresionante es el de Elías Canetti, nombre que nos lleva del hebreo al italiano, dos lenguas que no habló. 

Sus padres, jóvenes estudiantes, se habían conocido en Viena, donde el alemán fué la lengua del vínculo. Cuando no querían que su hijo entendiera, lo usaban. Es para Elías, el idioma del misterio, de los secretos.

Canetti pertenece a una familia de ricos comerciantes judíos sefardíes, vecinos de Rustschuk, Bulgaria, donde vivirá hasta los seis años en un baño de lenguas. El ladino materno, las criadas en búlgaro, nodriza en rumano y abuela en turco. 

Su padre, amante del teatro y la literatura, aplastado por un patriarca dictatorial, decide emigrar hacia el país que admira, Gran Bretaña. El abuelo Canetti, culpa a su nuera de este cambio de país y le retira la palabra. En cambio, esperará el momento de la despedida para dirigir unas últimas a su hijo: una maldición.

Así termina la primera parte de la autobiografía: 

no había nada más terrible que un padre que maldijera a su hijo

Y comienza la segunda:

Durante unos meses después de la muerte de mi padre yo dormí en su cama. Era peligroso dejar sola a mi madre…..

No se me podía escapar, yo no renunciaba a ella. Ella se dejaba retener por mi… Empezó a tratarme como un adulto.

Tenía ocho años.

Este movimiento es determinante en la vida del pèqueño. Él se reconocía como hijo de su padre, mientras la madre se ocupaba de los dos hermanos menores, Nissim, nacido en 1909 y George, en 1911, mismo año del exilio. Este nombre, es elegido por fuera de la tradición judaica y en inglés, lengua que elige su padre. Se trata de una elección rebelde contra el patriarca Canetti, que presedió el acto definitivo: el abandono de  Rustschuk, bajo la maldición que se cumple. 

Decir que la madre se había ocupado de los pequeños, es decir demasiado, los tres niños fueron cuidados por criadas y niñeras. Y Elías solo recuerda a su padre jugando con él, y siempre invitándolo a leer. Compartía adoración por este padre y por la literatura. 

Poco antes de la escena de la muerte del padre hay una curiosa reflexión:

…la risa ha sido para mí… un enigma sobre el cual he meditado mucho, y hasta hoy sigue siendo un enigma sin resolver.

Realmente se lee a Canetti con seriedad, con dolor, con inteligencia. Siempre con ternura. Una invitación al pensamiento y la risa ausente. Hasta las anécdotas que podrían resultar graciosas, no lo son en sus textos reflexivos. Diría que se trata de un punto brechtiano, distanciado, incluso tratándose de su propia vida. Un estilo de ensayo.

Esta madre distante que lo introduce en su cama al quedarse viuda, también lo sumergirá en el alemán. Ella quiere vivir en alemán e inicia su retorno a Viena. El pequeño había entrado a la lecto escritura en inglés y será arrancado de allí para dedicarse durante el duelo por el padre amado, a estudiar la lengua del amor de sus padres, la que él llama la lengua mágica. Realmente mágico resulta que en un año esté hablando en alemán con su madre. Es la quinta lengua que adquiere y será la lengua del escritor. Inician también las veladas nocturnas de literatura, que conservarán por años. Solos los dos.

El libro de este relato es La lengua salvada, primero de su autobiografía, que también se tradujo como La lengua absuelta. La primera página habla de la lengua. Está en brazos de su nodriza. Entra un hombre, le pide que saque la lengua y amenaza con cortársela con un cuchillo. Es su primer recuerdo.

Canetti va a salvar su lengua, incluso absolverla ¿tal vez por tratarse de la lengua de los asesinos? ¿Tal vez por tratarse de lo materno que le ha complicado la vida?

El hijo que no se salva es George, tal como relata Elías en una carta de 1970:

G. Es la víctima de mamá…La enfermedad de la cual mamá murió ha pasado a ser su vocación y su ciencia (era médico investigador)… Si alguna vez ha habido un esclavo del amor, ha sido él.

Es George a quien Canetti dedica La lengua salvada, porque enferma y va a morir. En realidad lo hace sin haber llegado a leerlo. Elías quiere explicarle por qué pasó toda la vida enfrentado a la madre.

Canetti, Premio Nobel en 1981, vivió las dos guerras mundiales y tardó 40 años para concluir, Masa y Poder. Nació en 1905 y solo tenía un miedo: la muerte, que se produjo en 1994.

Escribe en la lengua del Poder que mató millones de gente de su Masa. Es un escritor alemán. Su primer libro publicado en 1935, fué prohibido por los nazis, mientras que con nacionalidad británica acabará siendo miembro de la Academia Alemana de las Letras y la Poesía. 

 A modo de conclusión 

Primer punto.

Ir más allá de la lengua materna, puede ser un modo de ahondar en la diferencia. Un intento de salida de la endogamia familiar, una toma de distancia con un goce. Fundando una nueva lengua entre el creador y su obra.

Proceso que se daría también, propongo, en los analizantes que eligen otra lengua para su análisis. Una elección provocada por la excesiva cercanía de una madre, a veces, o por el abusivo poder de un padre, fundando así una terceridad con la lengua que el hablador elige para su historia. Un synthome. Otra manera de anudarse.

Segundo punto

¿No es que en la adquisición de cualquier lengua ya hemos perdido la lengua propia? Aquella de los balbuceos, de las letras puras que pasarán a ser extranjeras en beneficio de una extranjeridad que llamaremos materna. 

Acceder a la simbolización por vía del habla es un proceso detransformación fundante. Hacernos humanos ¿no sería el verdadero proceso trans, del cual las modas no hablan?

1 L. Kait, La voz no confinada, https://umbral-red.org/images//PDF/voz_no_conf.pdf 

2 www.umbral-red.org 

3 Laura Alcoba, Manèges, Petite histoire argentine. Gallimard, Paris, 2007

4 Laura Alcoba, La Casa de los Conejos, Ed. Edhasa, Bs. As. 2008.

5 E. Canetti, Historia de una vida, Tres tomos. Ed. Penguin Random House, 2015. 

6 Ignacio Echevarría, Introducción a La Lengua Salvada, cita la carta, pag. 12. Ob.cit.

7 E. Canetti, Masa y Poder.  Ed. Alianza-Muchnik . Madrid, 2010